Una luz resplandeciente
Emergió de la obscuridad
Cegando mis ojos
Hasta hacerlos sangrar
Mis gritos de angustia
Nadie escucho
Pues no tengo amigos
Para calmar mi dolor
Rodeado de estatuas de sal
Dentro de esta caverna
De concreto y metal
Paso mis días encadenado a la mar
Ahora estoy ciego
Y mi mayor dolor
Es no ver las flores crecer
O a las montañas vestirse de verde
Y sin embargo me alegra saber
Que nunca mas volveré a ver
La vanidad de la gente
O su lucha por poder
Hoy solo espero el fin de mis días
Para que por siempre se acaben mis pesadillas
Y los recuerdos que aun hay en mi mente
De la sangre derramada de gente inocente
Que día a día desaparece
Entre nubes ardientes
Que incineran sus mentes
Volviéndolos autómatas vivientes.


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